martes, 18 de julio de 2017

EL HOSPITAL “JOSÉ RAMÓN MARTÍNEZ ÁLVAREZ” DE GUANAJAY. APUNTES PARA SU HISTORIA. Segunda Parte.

Por.
Dr. Denis Berdasquera Corcho. 
Especialista de II grado en Higiene y Epidemiología. Profesor Asistente e Investigador del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí”.
Lic. María del Carmen Mirabal López.
Licenciada en Derecho. Registradora de la Propiedad de Guanajay.
Nota del Blog:  El Mariel, nunca tuvo un policlínico, propio hasta pasado los años 60, por lo que dependió,  durante la colonia,  como poblado de segunda categoría, de Guanajay, esto se debió a  que los recursos se destinaban a las ciudades que eran cabeceras distritales. Tuvimos una serie de médicos que mantenían consultorios, laboratorios, y enfermerias  privadas, con lo que aquellas enfermedades de carácter clínico eran atendidas por ellos, además de varias boticas o farmacias, a quienes dedicaremos una serie de artículos en este blog. Por tal razón y por lo que ha significado este centro hospitalario para  nuestra comunidad es que comparto este artículo.
Hoy en día una parte de esta edificación es utilizada por el Comité Militar del municipio y el esto pertenece a una casa de viviendas.
Es así como el 10 de febrero de 1902 se inscribe por primera vez en el Registro de la Propiedad del Ayuntamiento de Guanajay, el hospital “San Rafael” cuya inscripción primera y única hasta la actualidad plantea que era una finca urbana, con casa de mampostería y tejas situada en los ejidos de esta población, con una capacidad superficial de 2301 metros cuadrados y 120 milímetros, lindante por el norte con terrenos del Ingenio demolido “San José”, por el sur con la calle Canteras, por el este con la finca “San Francisco” de la que estaba separada por el antiguo camino del Mariel. Según certificación expedida el 27 de abril de 1901 por Don Nicolás Martínez Suárez, administrador de rentas e impuestos de esta zona fiscal, afojas tres del Libro Inventario de Bienes del estado. Se inscribe la posesión de esta finca a nombre del Estado cubano quién poseía anteriormente el antiguo cuartel “San Carlos” sin que hubiese contado en ningún registro, la propiedad del terreno en que fue edificado. Esta inscripción se solicita a las 12.30 pasado meridiano del día 14 de enero de 1902 por Don Rafael Bravo, vecino de esta villa, como mandatario verbal de Don Tomás Cardona, administrador de rentas e impuestos de esta zona fiscal, según asiento que obra al folio 41 vuelto del tomo 8 del diario de operaciones del Registro de la Propiedad de Guanajay, quedando archivado uno de sus ejemplares en el legajo anual del censo de documentos públicos.(Registro de la Propiedad del Ayuntamiento de Guanajay. Tomo 17, folio 12, finca 663, febrero 10 de 1902)
Era considerado este hospital como uno de los lugares más saludables del municipio debido a la elevación del terreno. A la entrada y a mano derecha estaba la dirección, después una reja blanca y grande que daba acceso a amplios corredores que circundaban un hermoso patio y conducían a las diferentes salas y demás dependencias. Partiendo de la reja y hacia la derecha estaban las salas de partos, sala de maternidad, sala de enfermedades contagiosas. Hacia la izquierda se encontraba el laboratorio, la sala de Cirugía, la sala de hombres y la farmacia, las camas tenían en su cabecera un crucifijo.
El primer director del Hospital fue el Dr. Luis Galainena Rivero  quien además contribuyó con sus servicios profesionales y personales al sostenimiento del hospital. Contaba en un inicio con 50 camas, laborando en él dos enfermeras y dos médicos incluyendo al Dr. Galainena quien permanece por algún tiempo en este cargo hasta que es sustituido por el Dr. Vicente Crespo Moreno, médico cirujano, considerado uno de los primeros médicos natales del municipio Guanajay, graduado el 4 de julio de 1895, quien ejerció hasta su fallecimiento el 3 de agosto de 19343. Los doctores Galainena y Crespo Moreno fueron los médicos forenses designados por los clubes patrióticos para que reconocieran un centenar de restos exhumados en la Colina de Justiniani en el barrio de San Francisco, de guanajayenses que habían sido asesinados por el gobierno español desde el mes de enero de 1896 a agosto de 1898; cuando la guerra de independencia. Este trabajo realizado por los Dres. Galainena Rivero y Crespo Moreno, se recoge en un Certificado emitido por ellos el 30 de diciembre de 18987. (Núñez, LM. Guanajay; apuntes para su historia. Texto inédito, 1900)
El 20 de diciembre de 1941 el hospital contaba con tres médicos, tres enfermeros (Teresa Feijó, Emilia Saínz y Serafín Otaño) y dos técnicos. Ocupaba el cargo de director desde hacía 8 años, el Dr. Manuel Silvestre Mazpule Fernández (Clínico y Radiólogo) y se desempeñaban como médicos los Dres. Eduardo Díaz Ortega (médico general), Manuel Menéndez Valdés (médico general) y la Dra. Farmacéutica Virginia González, sumándose posteriormente el Dr. Gabriel Cano Mena. El 29 de diciembre de 1946 fallece el Dr. Manuel Menéndez Valdés y comienza a laborar en el hospital el Dr. José Virgilio Moreno González.
Posteriormente, en 1950, ocupa la dirección del centro el Dr. César Nuevo Aladro, médico general; y en 1951 es nombrado director el Dr.  Manuel Vicente Rodríguez Crespo, médico radiólogo
..
REMODELACIÓN DEL HOSPITAL “SAN RAFAEL”.
En los primeros años de la década de 1950 el hospital “San Rafael” se encontraba ya prácticamente en ruinas. (figura 2)
 Imagen exterior del antiguo Hospital Civil ¨San Rafael¨ de Guanajay que se encontraba en los primeros años de 1950 en completo estado de ruinas.

Se comienza en 1953 una remodelación por la primera dama de la república Sra. Martha Fernández Miranda de Batista por gestiones de los Sres. Reinaldo Rodríguez Carreño (Alcalde municipal), Dr. Vicente Rodríguez Crespo (Director del hospital) y Antonio Rodríguez Brito, administrador del mismo.
Durante el tiempo que duró la remodelación del hospital, los servicios de urgencia del municipio, se brindaron en el antiguo Reclusorio Nacional de Mujeres, actualmente Establecimiento Penitenciario de Guanajay. Este Reclusorio de Mujeres se había comenzado a construir en 1944 durante el gobierno de Ramón Grau San Martín, en los terrenos donde se encontraban las edificaciones ¨Batería de la Reina¨ que servía de Escuela Correccional de Menores. Se terminó de construir en 1948
.
El día 30 de junio de 1954 se inaugura a las 4.00 P.M el nuevo edificio recientemente construido para Hospital Civil. Esta inauguración la realiza el señor Presidente de la República General Fulgencio Batista Zaldívar y su esposa Martha Fernández Miranda de Batista, entregándoles a ambos, el señor Reinaldo Rodríguez Carreño (Alcalde municipal), el Diploma de Hijos Adoptivos de Guanajay.
Se amplía así la capacidad del centro a 60 camas. Se introducen algunas mejoras en los servicios al público y se amplía el servicio médico a 10 galenos y dentro de ellos cuatro especialistas, quienes eran:
Dr. José Antonio Acosta Montejo (Cirujano)
  • Dr. René Muñecas Caiñas (Ginecobstetra)
  • Dr. Lorenzo Victores (Medicina Interna)
  • Dr. Rafael Daussá Viña (Anestesista)

El 27 de abril de 1955 se inaugura el Salón de Operaciones y un año después se habían realizado 287 cirugías mayores con pleno éxito por el Dr. Acosta Montejo. Más del 95 % de estas operaciones habían sido gratuitas y habían colaborado en ellas los Dres. Antonio Cotarelo, Osvaldo Rey y José Virgilio Moreno González, como médicos auxiliares, y el Dr. Rafael Daussá Viña como anestesista.
En 1957 ocupa la dirección del centro el Dr. Gabriel Cano Mena, médico general3. El 5 de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución, se designan veedores en los centros de mayor importancia del municipio para que de esta forma estuvieran garantizados los servicios bajo la administración revolucionaria.
El 10 de febrero de 1959 el cargo de director es ocupado por el Dr. José Virgilio Moreno González, funcionando en estos momentos el hospital con 15 médicos y 9 enfermeras. Se brindan consultas de diferentes especialidades, como por ejemplo:
  • Otorrinolaringología, por el Dr. Luis Enrique Llopiz Cobiellas.
  • Cirugía, por el Dr. José Antonio Acosta Montejo.
  • Ginecobstetricia, por el Dr. Elías Cesín Amet.
  • Medicina Interna, por los Dres. Lorenzo Victores y López Carrillo.
  • Pediatría, por el Dr. José Virgilio Moreno González.
  • Anestesia, por el Dr. Rafael Daussá Viñas.
  • Laboratorio clínico, por el Dr. Alfredo Álvarez Ferro.
Desempeñaban sus funciones como médicos de Cuerpo de Guardia los Dres. Pedro Silva Silveira (médico general), Rafael García Izaguirre (médico general), Régulo Acosta, Miguel A. Orue (médico general), Adrián García y Mesa Santiusty.
EL ACTUAL HOSPITAL “JOSÉ RAMÓN MARTÍNEZ ÁLVAREZ”.
El 8 de diciembre de 1959 a iniciativa de un grupo de compañeros y siendo el Dr. José Virgilio Moreno González el director (quien se mantiene en el cargo hasta 1967 cuando se designa como director el Dr. Novas) y el compañero Eulalio Suárez Camejo el administrador, se decide cambiarle el nombre de Hospital “San Rafael” por el de Hospital “José Ramón Martínez Álvarez”, mártir del municipio Guanajay que fue asaltante del cuartel Moncada, expedicionario del Granma y combatiente de Alegría de Pío, donde muere, nombre que actualmente lleva el hospital del municipio.
En 1965 se incrementan 100 camas más al hospital de Guanajay. En octubre de 1980 se terminó de construir el local de archivos y el Departamento de Patología y se remodelan el Departamento de Iconopatografía, local de la Unión de Jóvenes Comunistas, consulta externa y dirección, laboratorio, sala de gastro y respiratorio, salón de operaciones, sala de Cirugía y medicina de hombres, estación de enfermería, sala de Ginecología, cuerpo de guardia, cocina comedor, lavandería, caldera, morgue, almacén, salón de reuniones, oficinas administrativas y central de esterilización. En general se realiza una remodelación completa del hospital, (figura 3). (Suárez Camejo E. El Termómetro. Boletín Informativo de los Trabajadores del Hospital General de Guanajay, octubre de 1980, año 15, número 7:3-4)

 Entrada del Hospital ¨José Ramón Martínez Álvarez¨ después de su remodelación en 1980
.
Este hospital se inició en la Docencia Médica Superior en el curso 1982-1983 como parte de la Facultad número 4 del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana. (Suárez Camejo E. Desde las aulas. El Termómetro. Boletín Informativo de los Trabajadores del Hospital General Docente de Guanajay, junio - julio 1983, año 17, número 187:4). En la actualidad forma parte de los centros de docencia de la Filial de Ciencias Médicas del Oeste de La Habana, donde se han formado cientos de profesionales de la salud.
En el año 1985 se realiza una nueva remodelación del hospital, se construye una nueva lavandería, naves de mantenimiento, almacén central, esterilización y departamento de Rayos X. En 1988 se realiza una ampliación de la lavandería y calderas y se inaugura una nueva sala de recuperaciones. En 1989 se realiza una ampliación de la cocina comedor, remodelación del banco de leche y pantry de la sala de Medicina. En el año 1990 se comienza la puesta de mármol en los pasillos centrales del hospital, se construye las oficinas del jefe de turno y lavandería y comienza el funcionamiento de la Comisión de casos graves del hospital, se reparan además las salas de gastro y respiratorio del servicio de Pediatría y se funden los pasillos laterales de la cocina. En 1992 se comienza la construcción de la sala de Neonatología, Parto, Preparto, oficinas de archivo y estadísticas y la Dirección. Ese mismo año comienza a funcionar el equipo de Ultrasonido y se introduce el equipo de Magnetización. En 1994 se remodela el nuevo bloque de la sala de Ginecobstetricia y se inaugura el bloque de Partos, Cuidados Perinatales, Neonatología y se comienza la remodelación de la actual sala de Medicina Interna que incluye la sala de Cuidados coronarios. Ese mismo año se termina esa obra y se remodela además la sala de Pediatría y Cirugía. En 1995 se comienza la construcción del nuevo laboratorio de Microbiología.  Sus últimas remodelaciones datan de marzo de 1997 cuando se inaugura el nuevo Cuerpo de Guardia de Ginecobstetricia, salón de Ultrasonidos, dos nuevas salas, central de esterilización, sala de recuperaciones y laboratorio de Microbiología. En 1999 se inaugura el Cuerpo de Guardia de Pediatría y se remodelan el banco de sangre, Cuerpo de Guardia de Cirugía y Ortopedia y la Sala de Observaciones.
Este hospital cuenta actualmente con 499 trabajadores, de ellos 70 médicos, 184 enfermeras, 66 técnicos propios de la salud, 12 técnicos comunes, 90 trabajadores de servicios, 36 obreros, 26 administrativos y 15 dirigentes. (Departamento de Personal. Hospital General Docente ¨José Ramón Martínez Álvarez”, febrero 25 del 2003.) Tiene un total de 166 camas distribuidas en los siguientes servicios:
  • Medicina Interna: 41 (Cuidados Coronarios: 3, Geriatría: 8, Medicina de mujeres: 14, Medicina de hombres: 16)
  • Cirugía: 34 (Cirugía de hombres: 18, Cirugía de mujeres: 16)
  • Pediatría: 38 (Servicio de Gastro: 10, Servicio de Respiratorio: 14, Servicio de Miscelánea: 14)
  • Neonatología: 9
  • Obstetricia: 30
  • Ginecología: 14 (Sala de Metro: 8, Sala de Cirugía General 6)
(Departamento de Archivo y Estadísticas. Hospital General Docente ¨José Ramón Martínez Álvarez”, febrero 24 del 2003.)
Cuenta con las especialidades de Medicina Interna, Pediatría, Neonatología, Cirugía General, Ortopedia, Otorrinolaringología, Ginecobstetricia, Anestesia, Inmunología, Urología, Nefrología, Cardiología, Geriatría, Hematología, Reumatología, Epidemiología, Laboratorio Clínico, Microbiología, Anatomía Patológica, Radiología, Neumología y Medicina Natural y Tradicional.
Indudablemente el hospital “José Ramón Martínez Álvarez” de Guanajay (que aún hoy se encuentra situado en el mismo lugar donde fuera fundado en 1892, al norte del municipio Guanajay, en la actual Avenida 51 entre las calles 72 y 88), constituye un lugar de relevancia en la historia del municipio. Siempre ha estado dedicado a prestar servicios a la población de las localidades cercanas y aún hoy constituye un hospital regional que brinda sus servicios a los municipios de Artemisa, Caimito, Guanajay y Mariel y aunque en estos momentos pertenece a la provincia de La Habana, sería verdaderamente injusto no considerar la historia de este hospital como parte de la historia de la salud pública cubana en la provincia de Pinar del Río.
Estado Actual.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
Santovenia E. Ensayo histórico de Pinar del Río. Pinar del Río: Imprenta La Casa Villalba;1919.
Figueredo Valdés R. El Guanajay que somos. Rev 350 Guanajay 2000:3.
Moreno González JV. Historia de la Salud Pública en Guanajay. Rev 350 Guanajay. En prensa 2001.
Efemérides del trimestre. Simiente. 2001(12):15.
López Sánchez J. Tomás Romay Chacón: obras completas. La Habana: Academia de Ciencias de Cuba; 1965; T 1.
Olazábal CA. Hospital San Rafael. Periódico Fragua. 1941 dic 20:14.
Sánchez García N, Colina Justiniani. ¡No olvidar!. Rev 350 Guanajay 2000:33.
Valdés García JL. Profesionales del municipio. Periódico La Chispa. 1950 ago 11:4.
Valdés García JL. Destituido el Alcalde municipal. Periódico La Chispa. 1952 sep 30: 1(3).
Díaz Padrón D. Patrimonio. Simiente. 2001; 12:16.
Inauguración del Nuevo Hospital Civil. Periódico La Chispa. 1954 jun 30:1.
Valdés García JL. 287 operaciones en el Hospital San Rafael. Periódico La Chispa. 1956 may 15:1.
Mayor Lorán J. Hospital que crece. Periódico El Habanero. 1997 mar 18:7.

EL HOSPITAL “JOSÉ RAMÓN MARTÍNEZ ÁLVAREZ” DE GUANAJAY. APUNTES PARA SU HISTORIA. Primera Parte.



EL HOSPITAL “JOSÉ RAMÓN MARTÍNEZ ÁLVAREZ” DE GUANAJAY. APUNTES PARA SU HISTORIA.

Nota del Blog:  El Mariel, nunca tuvo un policlínico, propio hasta pasado los años 60, por lo que dependió,  durante la colonia,  como poblado de segunda categoría, de Guanajay, esto se debió a  que los recursos se destinaban a las ciudades que eran cabeceras distritales. Tuvimos una serie de médicos que mantenían consultorios, laboratorios, y enfermerias  privadas, con lo que aquellas enfermedades de carácter clínico eran atendidas por ellos, además de varias boticas o farmacias, a quienes dedicaremos una serie de artículos en este blog. Por tal razón y por lo que ha significado este centro hospitalario para  nuestra comunidad es que comparto este artículo. 
Por.
Dr. Denis Berdasquera Corcho. 
Especialista de II grado en Higiene y Epidemiología. Profesor Asistente e Investigador del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí”.
Lic. María del Carmen Mirabal López.
Licenciada en Derecho. Registradora de la Propiedad de Guanajay.
RESUMEN.
El municipio Guanajay fue considerado como una de las localidades más prósperas de la antigua provincia de Pinar del Río, actual provincia La Habana y desde el punto de vista de Salud Pública cuenta con una de los hospitales más longevos del territorio. Sin embargo, se desconocían muchos datos relacionados con su historia, que pasaban inadvertidos a lo largo de los años. Razones estas que motivaron la realización de este trabajo, donde se realiza una investigación histórica sobre los antecedentes de la salud pública en el municipio y en el especial del antiguo hospital San Rafael. Se consultaron documentos y fotos históricas museables que datan del siglo XVIII y XIX y consultas con historiadores y otros expertos del tema obteniendo que los primeros orígenes de la Salud Pública del municipio se remontan al 1814, cuando se inauguró un centro asistencial que se utilizó durante años como centro de caridad. El 8 de julio de 1868, comienza a funcionar como hospital. Se prestan servicios de Cuerpo de Guardia, consultas médicas, laboratorio clínico, servicios de curaciones e inyecciones y hospitalización. En 1890, se le cambia el nombre de “La Caridad” por el de “San Rafael y en 1892 se autoriza el traslado de este hospital para el local que ocupaba el antiguo cuartel de la Guardia Civil española “San Carlos". El 8 de diciembre de 1959 se decide cambiarle el nombre de Hospital “San Rafael” por el de “José Ramón Martínez Álvarez”, mártir del municipio Guanajay, asaltante del cuartel Moncada.
 Descriptores DeCS: HOSPITALES/ historia; SALUD PÚBLICA, GUANAJAY.
Históricamente el municipio Guanajay ha tenido una amplia tradición política, cultural y médica al contar con uno de los centros hospitalarios más antiguos de la provincia: el Hospital Civil “San Rafael”, hoy Hospital General Docente “José Ramón Martínez Álvarez”. Sin embargo, son escasos los trabajos realizados en  la  localidad  que reflejen la historia  de  la  salud pública en el municipio y especialmente la del hospital. Por tales razones se hizo necesario realizar este trabajo que va encaminado fundamentalmente a realizar una descripción de los antecedentes de la salud pública de Guanajay y la evolución del hospital hasta la actualidad, agradeciendo la colaboración de todos los historiadores del municipio que posibilitaron la obtención de la información necesaria, dentro de los que se encuentran el Dr. José Virgilio Moreno González.; Médico jubilado quién fuera uno de los Directores del Hospital de Guanajay, Narciso Sánchez García;  Presidente de la Filial de la Unión de Historiadores de Cuba en Guanajay, Georgina Fidencia Vázquez Álvarez; Especialista del Registro de la Propiedad de Guanajay, Lic. Odalmis Hernández Concepción; historiadora de la localidad.
EL MUNICIPIO DE GUANAJAY.
El municipio de Guanajay se encuentra situado en el oeste de la actual provincia La Habana. Antiguamente formaba parte de la provincia de Pinar del Río cuando por el Decreto de 9 de julio de 1878 se produjo la división geográfica de la isla y esta provincia quedó erigida, integrada por las extinguidas Tenencias de gobierno de Nueva Filipinas, San Cristóbal, Bahía Honda, Guanajay, y la ciudad de Pinar del Río como capital1. Se mantuvo como municipio de esta provincia hasta el año 1976 cuando se realiza la división Político Administrativa del país y pasa a formar parte de uno de los 19 municipios de la provincia Habana.
Guanajay no surge como villa fundada por los conquistadores españoles, debe su origen así como su nombre a primitivos asentamientos aborígenes. El 19 de enero de 1559 el cabildo de La Habana hizo merced de los terrenos de Guanajay a Bartolomé Bazargo para dedicarlos a la cría de cerdos, ofreciéndonos la primera referencia de que se tenga noticia. En sucesivas  mercedes en 1568 y a todo lo largo del siglo XVII se menciona el corral de Guanajay como evidencia inequívoca, no ya de su antigüedad, sino también de su permanencia y afianzamiento como sitio de trabajo y asentamiento humano2. Se piensa fue fundado en diciembre de 1650, a orillas del río Capellanías. Cuenta actualmente este municipio con 112,47 kilómetros cuadradosy una población estimada de 29 185 habitantes. (Departamento de Estadísticas. Dirección Municipal de Salud, Guanajay, febrero 25 del 2003.) Por su extensión territorial es considerado el municipio más pequeño de la provincia La Habana.
PRIMEROS ANTECEDENTES DE LA SALUD PÚBLICA EN EL MUNICIPIO.
Los primeros orígenes de la Salud Pública del municipio se remontan al 1814, cuando el 9 de octubre se inaugura un centro asistencial en un edificio recién terminado en la esquina sur-este de la calle San Rafael, posteriormente llamada de Los Carros, más tarde calle Martí y actualmente calle 70; con la calle San Salvador, llamada después Zayas y actualmente avenida 67. A este centro asistencial le ponen por nombre “La Caridad” y había sido construido por orden de la Iglesia Católica del municipio, realizándose en él determinados procederes médicos como curaciones e inyecciones por un personal no profesional. (Expediente formado para realizar una exposición a su majestad la reina para solicitar que Guanajay fuera nombrado una villa. libro 5, número 33 de la Secretaría del Ayuntamiento de Guanajay, octubre de 1861)
El 18 de febrero de 1840, este centro comienza a ofrecer consultas médicas para personas pobres en el horario de la mañana por el Dr. José María Dou(3) considerado el primer médico de este municipio, quién además era escritor, publicando el primer periódico de este pueblo llamado “El Agricultor cubano”, editado por primera vez el 7 de enero de 18444.
EL PRIMER HOSPITAL DEL MUNICIPIO.
El 8 de julio de 1868, comienza este centro a funcionar como hospital. Se prestan servicios de Cuerpo de Guardia, consultas médicas, laboratorio clínico, servicios de curaciones e inyecciones y hospitalización de pacientes contando con un total de 6 camas. Su director era el Dr. Pedro Arrechaga, natural de Asturias, España y que se desempeñaba anteriormente como médico del ejército español desde su graduación en octubre de 1865.
Es así como esta institución se inscribe el 10 de abril de 1883 en el Registro de la Propiedad del municipio según hoy consta, cuya inscripción primera y única hasta la actualidad plantea que era una finca urbana, con casa de mampostería y tejas de construcción antigua y de poco puntal en cuyo edificio estaba construido el Hospital de Caridad de esta villa. Contenía a su entrada una habitación para Cuerpo de Guardia, una sala para presos contiguos y junto a esta la mayordomía, existiendo en el interior las salas de San Diego, Santa Rita y San Leopoldo, un cuarto de depósitos para cadáveres, otro dedicado a cocina y su letrina. Estaba situado en la calle San Rafael, esquina a la calle de San Salvador, no tenía número y se había construido en dos solares de terreno de 20 varas de frente y cuarenta de fondo que equivalen a 1140 metros cuadrados. Se construyó por orden del Excelentísimo señor Don Juan Díaz de Espada y Landa, obispo, quien dispuso la fundación de la obra realizada con las ofertas hechas por el vecindario y otros recursos destinados por él. El terreno fue donado por el señor Don Miguel Antonio Herrera. Se inscribe este Hospital a favor del Estado del municipio de Guanajay".(Registro de la Propiedad del Ayuntamiento de Guanajay. Tomo 4, folio 162, finca 157, abril 10 de 1883.)
EL HOSPITAL “SAN RAFAEL”.
El 24 de octubre de 1890, se le cambia el nombre de “La Caridad” por el de Hospital “San Rafael” (Santo patrón de los médicos), hecho que tiene lugar en una misa católica celebrada en el lugar.
Así las cosas, el 30 de Noviembre de 1892, por orden del Capitán General Español Francisco Dionisio Vives,  se autoriza el traslado de este hospital para el local que ocupaba el antiguo cuartel de la Guardia Civil española “San Carlos”, alias “La Concordia”, en el barrio norte del municipio llamado La Reunión, construido bajo el reinado del Señor Don Fernando VII y el gobierno del Excelentísimo señor Don Francisco Dionisio Vives, intendente de ejército del Excelentísimo Señor Don Claudio Martínez de Pinillo; Director del Real Cuerpo de Ingenieros el Señor Don Anastasio Arango. Proyectó y construyó esta abra a expensas de este vecindario y de la Real Hacienda el Teniente Coronel Capitán de dicho Real Cuerpo Don Manuel Pastor, según reza en una lápida de mármol colocada en su pared exterior y a la derecha de la puerta de entrada y que aún hoy se conserva en una de las paredes laterales del patio del museo municipal “Carlos Baliño”.
Este cuartel había sido construido en 1827 cuando el Dr. Tomás Romay Chacón recomendara al “Controlor” del Hospital Militar de La Habana, entre otras cosas, a la Jurisdicción de Guanajay para la aclimatación y preservación de la Fiebre amarilla o Vómito negro; a los batallones de Galicia y La Unión, así como a las fragatas Restauración de la Marina Real, que procedentes de España desembarcaban por el Puerto de La Habana
El General Francisco Dionisio Vives, Capitán General de la isla y fiel intérprete del rey absoluto, con la experiencia de lo ocurrido en 1823 con la conspiración de “Soles y Rayos de Bolívar”, puso en la mirilla a la Jurisdicción de Guanajay. Con el objetivo de asegurar y neutralizar cualquier movimiento insurreccional, este General creó una fuerte plaza militar con el pretexto de establecer un cuartel de aclimatación para alojar a los soldados recién llegados de España. Por tal motivo se solicitó y obtuvo el terreno para su edificación en una zona que estaba considerada como terrenos eriales y breñosos, pero que tenía una situación estratégica pues estaba situado en una loma para describir desde su altura y controlar todo el territorio del municipio. Este cuartel se terminó de construir en 1827 dispuesto para la aclimatación pero poseía además una caballería y pesebres para los caballos, con capacidad suficiente para alojar a los soldados del batallón de Infantería.
El antiguo local que ocupaba el hospital, primero “La Caridad” y después “San Rafael”, en la calle Martí esquina Zayas, se mantuvo como una casa de socorros hasta los primeros años de 1900, cuando es transformado en la Policía Municipal y luego en el Vivac Municipal. (figura 1).  
Agregar Edificio que ocupaba el antiguo Hospital ¨La Caridad¨ que posteriormente se dedicó a Casa de Socorros, Policía Municipal y después a Vivac Municipal de Guanajay.

Pedro Delgado Carcache. General de Brigada del Ejército Libertador en las luchas por la Independencia de Cuba.


Pedro Delgado Carcache, fue el marieleño que ostentó el más alto rango dentro en ejército libertador, en las luchas contra el colonialismo español.


Trayectoria de Guerra

Al ocurrir el alzamiento del 24 de febrero de 1895 se hallaba oculto en la manigua, desde hacía algunos años, y ese día se pronunció en armas. Operó por su cuenta en las zonas de Cabañas y Consolación del Norte, en Pinar del Río. El 9 de enero de 1896 se unió a la columna invasora en las cercanías de Cabañas.
El mayor Gral Antonio Maceo lo designó jefe de Operaciones del territorio oriental de Guanajay, con grado de comandante. El 27 de enero de 1896, al organizarse las fuerzas del sexto cuerpo, quedó subordinado al Coronel  Pedro Vargas Sotomayor, (De origen chileno) jefe de la Brigada Norte.
El 8 de febrero de 1896 recibió el ascenso a Teniente Coronel. Durante la ausencia del Mayor General Antonio Maceo de la provincia de Pinar del Río por encontrarse librando una nueva campaña en La Habana y Matanzas, del 12 de febrero de 1896 al 15 de marzo de 1896, Delgado estableció en el pico Rubí no sólo un excelente campamento, sino también un hospital de sangre, un taller de armamento y un depósito de municiones.

Combates destacados

Se destacó en las acciones de Río Hondo, Quiebra Hacha, La Palma (Consolación del Norte),Candelaria y Cayajabos. También participó en los combates de La Ceiba, Lomas de Tapia, Alonso Rojas, El Roblar, San Francisco, Ceja del Negro y Rubí, entre otros.
En julio de 1896, Maceo ordenó una exhaustiva investigación sobre él, pues había ordenado fusilar a dos subordinados sin que mediara proceso legal. El 31 de agosto de 1896 se unió a Maceo, en Jobosí, cuando éste realizó la marcha hacia el extremo occidental de la provincia de Pinar del Río en busca de la expedición del entonces General de Brigada Rius Rivera. En un combate recibió una herida en la ingle.
Fue ascendido a coronel el 5 de noviembre de 1896. El 25 de ese mes combatió en El Jobo. El 5 de abril de 1897 libró la acción de San Francisco, en octubre del propio año recibió el mando de la segunda brigada, primera división, del sexto  cuerpo, y el 18 de agosto de 1898 fue ascendido a general de Brigada. Según el Índice alfabético del Ejército Libertador, terminó la guerra siendo jefe del regimiento de infantería Goicuría (tercera brigada, segunda división, quinto cuerpo).

Fuentes

  • Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Tomo I (1510-1899). Ediciones Verde Olivo. La Habana, 2004
  • Jiménez González, Ángel. Historia militar de Cuba. Primera Parte (1510-1898). Ciudad de La Habana: Casa Editorial Verde Olivo, 2009;t 3:99
  • Publicado en EcuRed.

lunes, 17 de julio de 2017

Esclavitud en Cabañas (Mariel)

Según se pudo confirmar en registros de la iglesia católica de la localidad, los esclavos venidos de África que llegaron a Cabañas eran de origen Araná, Lucumí, Congo, Ganga, Carabalí, Mandinga, Bisca y Mina.


Desarrollo de la esclavitud en Cuba

Los negros traídos a Cuba en los primeros contingentes de esclavos fueron aproximadamente 4000, estos sirvieron para echar adelante la Industria azucarera. La expansión de esta industria en Cuba a fines del siglo XVIII, continuó durante el primer cuarto de siglo XIX que había en la Isla poco más de 400 ingenios. El censo de 1827 reveló la existencia de un millar, los cuales producían en total, alrededor de 8 millones de arrobas de azúcar, o sea, unas cuatro veces lo que se producía a principios de este siglo.
Entre 1550 y 1599 en toda Cuba se produjo 239 toneladas métricas de azúcar cruda, en 1799 se produjo 36,783 toneladas métricas y en el primer cuarto de siglo (1825) 51,738 toneladas métricas. Estos datos corroboran la información anterior y avalan el desarrollo de una industria que se sustentaba gracias al empleo de los esclavos como mano de obra sumamente barata que empleaban los cultivadores de caña.

Características que trajeron la esclavitud al poblado de Cabañas

En Cabañas nunca llegó a ser muy numeroso el grupo de chinos y sus descendientes que llegados desde otros lugares de la isla como el barro chino de Zanja y Dragones en la capital, o de los Estados Unidos o procedentes de otro de los pueblos cercanos, buscaron acomodo en este poblado
En Cabañas y los poblados cercanos a la localidad como Bahía Honda y Guanajay, los asiáticos llegaron a esos pueblos a partir de la primera mitad del siglo XIX, durante el último cuarto de siglo e incluso durante los primeros años del siglo XX pronto se dedicaron a otras labores en lugar del trabajo agrícola no cañero, el comercio y los servicios.
La tradición popular también reconoce la presencia en Cabañas durante casi todo el siglo XX de un nutrido grupo de personas de origen asiático y sus descendientes quienes se dedicaban fundamentalmente a labores relacionados con los servicios relacionados con el comercio y las tintorerías
Los chinos en Cabañas fueron dueños de puestos de viandas, bodegas o de un “tren de lavado” que por mucho tiempo funcionó en la calle principal de la localidad. Aún, hasta después del triunfo de la Revolución con la intervención por el Estado cubano de las bodegas, los chinos que vivieron en la localidad continuaron ofreciendo sus servicios. Hubo presencia de chinos en este pueblo hasta más allá del primer lustro de los años ochenta del siglo XX.

Procedencia de los negros esclavos en la zona

Durante la primera mitad de la década del cuarenta del siglo XIX la cuestión de la inmigración complementaria de la esclavitud tiene aún un carácter académico.
Los bozales, “los fardos” o “sacos de carbón” de los negreros siguen llegando, aunque sea cada vez con mayor dificultad y esto mantenía a los hacendados expectantes. No solo era continua la subida de los jornales a los esclavos contratados, sino que el precio de los bozales que aún llegaban no cesaban de aumentar. De primera mano se vendían entre 350 y 400 pesos. Una década más tarde ya habían subido otro 20 ó 25 %, es decir, alrededor de los 500 pesos cada uno y aún más. La causa principal del aumento residía en el alza de las primas contra los riesgos del mar y de captura de los cruceros ingleses. Es sin embargo, esta época en que se experimenta en el territorio de Cabañas un auge considerable en el incremento de los ingenios y de producir azúcar de caña así como de los cafetales.
En el tercer cuarto del siglo XIX, los cambios técnicos operados en el proceso de elaboración del azúcar, determinaron una pujante expansión de las fuerzas productivas hasta el punto de mantener un violento choque con el sistema esclavista. Frente a esta evolución, los hacendados se dividieron en las mismas tendencias que cuando se trató la inmigración: los partidarios de la colonización blanca lo eran también del industrialismo y la tecnificación de los ingenios; los otros ponían mayor énfasis en el desarrollo de la agricultura y el mantenimiento de la esclavitud de ser posible, o en su lugar, un régimen de trabajo forzado, cuya expresión jurídica era la contratación de braceros de color.
El culí ofrecía el tipo ideal para el tránsito que se quería operar y por eso la inmigración china, a pesar de sus muchos inconvenientes, gozó de tanta boga. La primera expedición de culíes contaría con 600 colonos asiáticos” robustos, ágiles y expertos” en los trabajos agrícolas. Cada chino sería entregado con un contrato escrito por el cual se obligaba a trabajar durante ocho años en cualquier clase de labor que se ordenase, mediante un salario de 3 pesos mensuales y la manutención. Estos acuerdos fueron aprobados por Real Orden del 3 de julio de 1847, pero sin aguardar por ella ya se había puesto en marcha la trata amarilla.
Cuenta la tradición oral que a los esclavos de una dotación se le daba el apellido del amo o dueño al que pertenecía ,lo cual facilitaba —de cierta manera— la identificación de éstos con mayor facilidad ,su inscripción, bautizo ,etc.
Según se pudo confirmar en registros de la iglesia católica de la localidad, los esclavos venidos de África que llegaron a Cabañas eran de origen Araná, Lucumí, Congo, Ganga , Carabalí, Mandinga, Bisca y Mina. Para ilustrar lo anteriormente expuesto se redacta esta nota tomada del archivo de la iglesia de la localidad “Nuestra señora de Guadalupe”. En dicha nota se puede leer en el primer libro de Pardos y Morenos, referido a bautizos:
Primer bautizo: El 28 de junio de 1818, se bautizó a Ambrosio Cruz, un adulto, esclavo de Francisco de la Cruz, de nación Mina, vecino de esta feligresía. Su padrino fue el señor Carlos Blanco.
Bozales que les colocaban a los esclavos como forma de castigo. 

Fuentes

  • Cabañas 1958, inédito; de Claro Alberto Echazábal González.
  • Publicado en EcuRed.

domingo, 16 de julio de 2017

MARIEL

El Lazareto del Mariel, acogió a decenas de enfermos de lepra ante que se construyera el actual santuario de San Lázaro, cabe destacar que la junta de patronos o benefactores adquirió el palacio Rubens, pero ante la imposibilidad de pagar el crédito que le hiciera en banco, el estado confiscó pagando el total de su valor, destinando este edifico a la Academia Naval de La República de Cuba.


HOSPITAL SAN LÁZARO.

Desde 1684 un vecino de La Habana, Pedro Alegre, que se dice tenía un hijo atacado de lepra, al dejar el mundo para hacerse sacerdote legó sus bienes, consistentes en la estancia Los Pontones —donde hoy se encuentra la Calzada de la Infanta, o Avenida Menocal y cerca del puente Villarín, lugar entonces lejano de la Ciudad—, donde había edificado una ermita, varias casas y bohíos, para fundar un asilo-hospital destinado a los enfermos de ese mal con la condición de que una de las casas se reservará para su hijo; pero aunque se recogieron otros donativos a ese fin, la obra no se comenzó hasta 1744, por el especial interés del capitán general Marqués de Casa Torres, en terrenos cedidos por un doctor de apellido Tenaza, frente a la antigua Caleta de Juan Guillen (hoy parte del Parque Maceo), donde dice Pezuela,
«la brisa marítima aparta de la atmósfera de la Capital los miasmas de esa dolencia contagiosa».
El Hospital daba sobre la calle actual de Marina hallándose próximo al Cementerio de Espada, y dio nombre a aquella caleta y a la calle que hasta ella conducía. ( No quedó finalmente terminado y convertido en verdadero hospital hasta 1861, gracias a los desvelos del sacerdote Pedro Gómez Marañón, porque en 1860, un incendio había destruido los pabellones construidos en el siglo XVIII. Estaba a cargo de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul. En 1890 se creó su Junta de Patronos, y en el siglo XX tuvo uno de sus mejores administradores en el general Manuel Alfonso. Pero ya el crecimiento de la población, cuyas viviendas ya casi lo cercaban, hizo imperiosa su desaparición: fue, por lo tanto, demolido en 1916, y devorados por el fuego sus escombros. Los enfermos fueron trasladados provisionalmente a los locales que se habían preparado para lazaretos en El Mariel al nuevo Hospital de San Lázaro en el vecino pueblo de Rincón, donde se encuentran infinitamente mejor alojados en un vastísimo terreno con numerosos pabellones, jardines,
pequeñas calles, casas para matrimonios, etc., y sobre todo buen tratamiento médico. Uno de, sus buenos administradores fue el Dr. Benjamín Primelles. Es curioso el hecho de que, según los datos existentes, aproximadamente en el lugar donde se hallaban los terrenos donados por Pedro Alegre, con la casa para su hijo enfermo, se levantó muchísimo después el Hospital Las Animas, para enfermedades infecciosas.

Fuente: Apuntes Históricos de la Habana,  EMILIO ROIG DE LEUCHSERING
Historiador de la Ciudad de La Habana. Tomo III. Publicados en su Segunda edición en  1963.

Pasajes que vinculan al Mariel, con la historia de Cuba.


El nombre de La Habana, dado a una de las villas que fundó Velázquez en esta isla, lo tomaron
los castellanos del cacicazgo, región o provincia india de ese nombre, que al recorrerlo Pánfilo de
Narváez y el P. Bartolomé de Las Casas en 1514, estaba gobernado por el cacique Habaguanex, según
refiere el mismo Velázquez. Este cacicazgo comprendía desde El Mariel hasta Matanzas.
Herrera menciona entre los vecinos de La Habana que en 1518 se incorporaron a la expedición
de Cortés, a
Juan Velázquez de León, pariente de Diego Velázquez, Alonso Hernández Puertocarrero,
Gonzalo de Sandovel, Rodrigo Rangel, Juan Sedeño, Gonzalo López de Ximeno i Juan López su
Hermano.
Arrate cita a todos los anteriormente mencionados por Bernal Díaz del Castillo como
incorporados a la expedición de Cortés el año 1518, declarando que

es muy presumible estuviesen todos avecindados en ella desde su fundación, por constar
plenamente el que Montejo tenía posesiones en el Mariel del distrito de la Habana, cuando siguió
al expresado caudillo en su jornada, y que deseosos los demás de mejor fortuna dejarían a su
ejemplo las que gozaban, pues por lo que toca a Diego de Soto y Alonso de Rojas, (distinto del
que se conocía por el rico, que era Juan), no se ofrece duda alguna, porque finalizada la empresa
y ocupación que en ella alcanzaron, volvieron a La Habana como a lugar propio de su domicilio
y vecindad y dejaron en ella legítima descendencia, que se conserva hoy {1761} y tiene
justificado serlo de aquellos primitivos pobladores.

En año de 1537 sufrió La Habana el primero y muy desastroso asalto de los corsarios franceses.
Uno de éstos permaneció anclado en el puerto durante tres horas, observando los buques españoles que en él se encontraban, los que, al retirarse el corsario rumbo al Mariel, lo persiguieron y combatieron, con suerte adversa, pues el francés quemó dos y se llevó otro, no sin antes asaltar, saquear y quemar la villa. Es posible que en este incendio se perdieran, total o parcialmente, los Libros de Actas existentes hasta esa fecha.

Durante el gobierno de Diego de Mazariegos, sucesor de Angulo, estuvo La Habana en varias
ocasiones amenazada de asaltos de piratas, que no llegaron a desembarcar gracias a la vigilancia
mantenida por el Gobernador, en tierra, y a las flotas de Pedro de las Ruedas y de Pedro Menéndez de
Avilés. Al abandonar Mazariegos la Isla, en 1565, fue víctima, frente al Mariel, de los piratas, que lo hicieron prisionero, exigiendo rescate; pero enterado de ello el nuevo gobernador, García Osorio, envió al sobrino de Avilés, Pedro Menéndez Márquez, en defensa de Mazariegos, logrando aquél batir a los franceses y libertar al Gobernador.

Como certeramente ha notado Francisco González del Valle, «un hecho nada más empañó la
brillantez de su obra: la facilidad que dió a la introducción de esclavos africanos para fomentar la riqueza agrícola»; pero, como enjuicia dicho historiador, la responsabilidad de ese hecho:

no cae sola sobre Las Casas, pues en justicia tienen que compartirla los más prominentes
cubanos de su tiempo y los hombres que dirigían en España la política colonial; su previsión, sin
embargo, le hizo comprender el inconveniente que resultaría del aumento preferente de la
población negra esclava, y gestionó del Rey la inmigración de colonos blancos, por familias,
procedentes de Canarias, con las cuales contribuyó al desarrollo de las nacientes poblaciones por
él fundadas (Manzanillo, Guantánamo, Mariel...)
Fuente: Apuntes Históricos de la Habana,  EMILIO ROIG DE LEUCHSERING
Historiador de la Ciudad de La Habana. Tomo I. Publicados en su Segunda edición en  1963.  


viernes, 14 de julio de 2017

Batalla de Mariel. La Batalla de Mariel fue una batalla naval librada el 10 de febrero de 1828 entre España y México cerca de Mariel, en la isla de Cuba.

Antecedentes

Bergantín Guerrero

El 28 de septiembre de 1821 México adquirió su independencia después de varios años de guerra con España. A pesar de ello, España todavía poseía colonias importantes en el mar Caribe, tales como Puerto Rico o Cuba, y las autoridades mexicanas temían que éstas sirvieran como base a expediciones para reconquistar México.
El Gobierno mexicano inició el proyecto de expulsar a los españoles de Cuba y para este fin comenzó a formar la flota necesaria. Los mexicanos esperaban ganar las batallas sin contar con los recursos necesarios para ello. Una escuadra compuesta de tres bergantines, el Hermon, el Bravo y el Guerrero, fue confiada al comodoro estadounidense David Porter con la misión de hostigar las líneas enemigas de comunicación en la región, lo que, a falta de forzar a los españoles a dejar la isla, permitiría por lo menos ser informado sobre sus intenciones y posiblemente hostigar, e incluso impedir, sus tentativas de reconquista.

La batalla

A principios de 1828, la pequeña escuadra mexicana invade las aguas españolas, comenzando a patrullar las aguas cubanas hostilizando a los mercantes españoles, tomando presas y dispersando convoyes. Los mexicanos utilizaban bergantines, dado que eran buques muy rápidos y en consecuencia excelentes para actividades corsarias, puesto que su gran velocidad les permitía alcanzar a toda clase de tráfico mercante y escapar de navíos y fragatas.
En una de esas acciones, el 10 de febrero, el bergantín Guerrero comandado por el capitán David Henry Porter, sobrino menor del comodoro David Porter, percibe a la altura de Mariel varias embarcaciones españolas de comercio, escoltadas por el bergantín Marte y la goleta Amelia. El Guerrero pasa al ataque y fuerza la huida de los barcos españoles hacia La Habana. Las autoridades españolas fueron avisadas en seguida de la agresión mexicana y reaccionando con gran celeridad, envían a la fragata Lealtad armada con 54 cañones. A las 5 de la tarde, la Lealtad intercepta al buque mexicano a la altura de Mariel, el cual, sorprendido, intenta huir hacia Cayo Hueso, pero la fragata española resultó ser más rápida y lo alcanza en la madrugada del día 11. Al verse atrapado, el capitán mexicano consulta con la tripulación y deciden enfrentarse a la fragata española. El combate comenzó a las 6 de la mañana y tuvo una duración de dos horas y media, pereciendo por una bala rasa de cañón el capitán Porter, cuando ya el consejo de oficiales del barco, conformado por Carlos E. Hawkins y Alejandro Thompson, además de los dos hijos de David Porter, David Dixon Porter y Thomasse Porter, habían tomado la determinación de rendirse ante las fuerzas españolas por haberse agotado el parque mexicano.
Esta es quizá la primera derrota naval mexicana y no será hasta 1841 cuando nuevamente pierda frente al gobierno yucateco y el texano en la llamada Batalla de Campeche.

Consecuencias

Los españoles confiscaron la embarcación vencida y la llevaron a La Habana. Tras su reparación, la integraron en su flota, bajo el nuevo nombre de El Cautivo.1​A pesar de esta derrota, la escuadra mexicana continuó con sus operaciones de hostigamiento en aguas españolas, logrando el Bravo 13 capturas más y el Hermon, que era comandado por el teniente Charles E. Hawkins, cuatro capturas, siendo una de ellas el bergantín Amelia, todas ellas integradas a Veracruz.
Fuente: Wikipedia. 

martes, 11 de julio de 2017

Culto de San Antonio de Padua (Folklore local de Quiebra Hacha)

Culto de San Antonio de Padua. Los esclavos del ingenio Menocal, en el Mariel, actual provincia donde encontraron en la maleza del campo una figura de madera negra de 45 centímetros aproximadamente a la que nombraron Makwenda Yaya. Los dueños del ingenio temerosos les prohibieron las celebraciones religiosas y tiran el santo al trapiche; los esclavos lo rescatan y lo visten con traje blanco similar al de los santos católicos y lo nombraron San Antonio de Papua. Se supone que por ser éste el último patrón del Congo. Cada 13 de junio se celebra la fiesta anual del culto al santo.

Hallazgo de una figura de madera en la maleza.

Los esclavos del ingenio Menocal encontraron en la aleza del campo una figura de madera negra a la que nombraron [Makwenda Yaya]. Su nombre significa “Mujer que cuida niños”, lo que sugiere que en África es una divinidad del género femenino y no masculino como se considera en el territorio de Mariel.
La pequeña escultura de madera, de 45 centímetros aproximadamente, fue confeccionada en suelo cubano y no traída del continente africano como afirmaban sus creyentes.
Los congos ocultaron la imagen en un barracón y la cuidaron por mucho tiempo. Fueron estos los que la adornaron inicialmente, pero la creencia se fue extendiendo a esclavos de otros grupos étnicos debido a las relaciones de convivencia. Después y con la vinculación de la misma a los cultos sale al patio del batey y es acogida por todos los esclavos sin que mediara la procedencia de África.
Temerosos los dueños del ingenio de la “hechicería” y preocupados porque el jolgorio condujera a sus negros a una rebelión, les prohibieron las celebraciones religiosas, por eso deciden deshacerse del santo tirándolo al [trapiche].

Nacimiento de San Antonio de Padua


San Antonio de Padua
Unos esclavos logran rescatar la estatuilla con algunos daños y la vistieron con un traje blanco similar al de los santos católicos, sin que existiera semejanza alguna con estos y lo nombraron San Antonio de Padua. Se supone que le llamarían así por ser el último patrón del [Congo].
Con el tiempo la imagen desapareció de donde la tenían oculta y fue hallada por Emilia Pedro en las cercanías de Pueblos Viejos, en la periferia de Quiebra Hacha, lugar para el que se habían trasladado después de la abolición de la esclavitud.
Allí le construyeron una pequeña casa de madera con techo de tejas y piso de tablas. El local contaba con una habitación para la deidad, una sala amplia para celebrar las liturgias y un patio en el que tocaban y bailaban.

La actual Capilla de Quiebra Hacha

El ciclón del 44 destruyó la vieja casa y en 1947 se edificó la actual capilla gracias a la contribución de sus fieles. La nueva Capilla de [Quiebra Hacha] trajo una etapa de florecimiento para el culto, pues otros sectores de la población comenzaron a practicarlo.
Cada año sus devotos le confeccionan al santo trajes lujosos, le ponen ojos de azabache y lo ubican en un altar. Está reconocido por la Iglesia católica.
La práctica del culto tiene ciertas normas o prohibiciones impuestas por quienes lo iniciaron, y no cumplirlas se considera una profanación al santo. Entre ellas se encuentran: no haber tenido relaciones sexuales ese día, ni estar las mujeres en los días de la menstruación, entrar descalzo al templo, persignarse al llegar ante el altar y dar tres toques, recompensar a la deidad una vez concedido el milagro, ejecutar el tambor Kinfuiti solo después de estar iniciado en la Regla de Palera, presentar a los recién nacidos al santo.
Este conjunto de reglas han perdido validez y sólo las siguen los practicantes ortodoxos. Su baile pertenece al Kinfuiti

La fiesta anual del culto

La fiesta anual del culto se celebra el 13 de junio, coincidiendo con el calendario de la iglesia católica. Está formado por un conjunto de rituales que comienzan desde las primeras horas del día 12; estos son: el baño ritual con aceite que se efectúa temprano en la mañana sólo por hombres, y aprovechan la ocasión para cambiarle el traje al santo y en el sacrificio de animales que se ejecuta próximo a la medianoche también prevalece la participación masculina.
El objetivo que se persigue es el de alimentar a la deidad al igual que en otras religiones y cultos primitivos, para fortalecer y renovar sus poderes, a través de la ofrenda de animales como el chivo, el carnero, el pollo o el gallo.La comida es colectiva, aunque no constituye un rito específico, forma parte importante de esta ceremonia ya que sirve para unir a los creyentes.
Por último, después de las siete de la noche se inicia el toque en el que participan todo tipo de personas sean o no creyentes, de distintas generaciones, todos cantan, bailan y beben igual que sus antepasados.

Virgen de Santa Teresa de Jesús (Patrona del Mariel)

Santa Patrona Del Mariel.

Teresa de Cepeda y Ahumada, más conocida por el nombre de Santa Teresa de Jesús o simplemente Santa Teresa de Ávila fue una religiosa, doctora de la Iglesia Católica, mística y escritora española, fundadora de las Carmelitas Descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas).
Síntesis biográfica de Teresa de Ahumada
Teresa de Ahumada nació en Ávila, el 28 de marzo de 1515. Desde sus más breves años comenzó a sentir mística exaltación, y a los 7 años huyó de su casa con un hermano, para ir a buscar martirio.
De vuelta al hogar, a los doce años pasó por el dolor de perder a su madre, lo que la afectó en extremo y pareció decidir su vocación religiosa. A los 16 años entró en el convento de Santa María de Gracia, llevada por su padre a causa de sus malas frecuentaciones, entre ellas la de una su prima, y de las exageradas lecturas de libros de caballerías.
El 3 de noviembre de 1534, a los 19 años de edad, profesó en el convento de la Encarnación de Ávila. Poco después cayó gravemente enferma y su padre la llevó a baños minerales: sentía los primeros síntomas de sus neurosis.
En 1537, en casa de su padre, sufrió un ataque de parasismo, y durante dos años estuvo paralítica. Curó, y durante bastantes años su fe anduvo bastante entibiada, hasta que volvió al pasado ardor religioso por que, según dice ella, Cristo se le apareció con airado semblante. Entonces creyó que la causa de su frialdad provenía de su demasiado frecuente trato con seglares, y resolvió reformar la orden del Carmelo, a la cual pertenecía, y fundar religiones de monjas descalzas y enclaustradas.
Hora era de que llegaran estas reformas, pues la orden estaba del todo relajada. En su empresa tuvo grandes dificultades que vencer, pero le ayudaron eficazmente una de sus hermanas, otros parientes, varios señores piadosos y la duquesa de Alba.
Sus principales obras son en prosa: amenas unas veces, especiosas otras, son pruebas de que la santa, que tanto se queja en ellas de su falta de letras, era una gran estilista. En cuanto a sus poesías, fueron compuestas en ciertos momentos de mayor ardor místico, por la que ella decía que la Divinidad se las inspiraba.
La última de las que aquí damos, el popular soneto, es también atribuido a San Juan de la Cruz. El espíritu de este soneto parece, en efecto, de la santa, pero su forma parece más bien de su gran amigo.
Santa Teresa murió, después de realizada su obra de reforma, el 4 de octubre de 1582, a los sesenta y siete años.

Antecedentes

El poblado de Mariel con el nombre de Muelle de tabla, comenzó a formarse al abandonar los ingleses los barracones que allí habían construido durante el sitio de La Habana.
A principio de la fundación del poblado de Mariel en 1768, el día 15 de octubre azotó a este poblado un fuerte ciclón. Los escasos vecinos del lugar, de sólida fe imploraron protección a Santa Teresa cuya fiesta patronal se conmemoraba ese día. El ciclón fue muy breve pues desapareció el peligro el mismo día sin causar víctima, ni importante destrozos. El pueblo lo atribuyó a la divina intercesión de la santa. En aquel momento nació la devoción por ella.

Otro año de azote de ciclón

En el año 1780 el mismo día azoto otro ciclón, prolongando su estancia hasta el 18 de octubre, con la misma fe se pidió la protección divina, terminando el huracán sin causar víctima.

Creación de la iglesia

En 1805 al constituirse se erigió la parroquia sin tener aún edificación para la iglesia, las misas se celebraban en el almacén de los Orta, en Cocosolo y el pueblo sin tener aun la imagen, solo contaba con una estampan, a ella le rogaba.
Imagen mas antigua del la Iglesia del Mariel
En 1820, se constituyó el primer ayuntamiento y el cementerio en la Puntilla de pescadores, se construyó una pequeña capilla que ya en los documentos antiguos aparece como Oratorio de Santa Teresa. Después que se construyó la iglesia, no existía aún una imagen de la virgen para llevarla en las procesiones.

Iglesia Catolica del Mariel.
Creación de la virgen
Como no existía una imagen entonces se recurrió a un ángel de madera policromado y utilizando sólo la cabeza y las manos se construyó una imagen de Santa Teresa completándola con vestiduras de terciopelo. El armazón tosco hecho de listones recubiertos con el ropaje; las facciones infantiles y mofletudas y todos los detalles parecen confirmar la versión que la tradición nos ha transmitido. Reconociendo detenidamente esa imagen, es de fabricación casera y no procede de un taller de imaginaria.
Es sabido que Santa Teresa como fundadora, lleva en sus manos un monasterio o iglesia. El que lleva la Santa Teresa de Mariel, está hecho de cartón, dorado con purpurina y es una reproducción de la antigua iglesia de Mariel.
Esta es la tradición sobre el origen de la devoción a Santa Teresa en Mariel.
Fachada Principal De la Iglesia Del Mariel. Para la fecha en que se tomo la fotografía, aun no se construía el parque .